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Cuando Sofi se tuvo que mudar con su familia a Bs. As , ya que su papá era militar y lo habían vuelto a trasladar, con las chicas vivimos no sé si la única, pero si la más genuina amistad por correspondencia de nuestras vidas. Parece algo muy loco de imaginar en estos tiempos, tener que pensar en lo que era decidir qué contar en una o dos hojas, qué cosas poner dentro del sobre que tenia que tener un determinado peso porque de ello variaba el costo. Comprar las estampillas, poner de forma correcta la direccion del remitente de un lado y del destinatario del otro; que alguna de nuestras madres lo llevara hasta el correo y esperar. En realidad nunca sabias a ciencia cierta que día iba a llegar, variaba mucho por temas del transporte y el cartero. A veces se avisaba para que haya alguien en casa atento al cartero, pero otras eran sorpresa. Y solo podias imaginar la alegria y la emocion al ver ese sobre con el nombre de alguien muy querido en él. Con Sofi nos contabamos las novedades de la...