Hasta los escombros
Yo no sé nada de arquitectura ni construcción, pero la primicia de que es una mala idea construir cosas nuevas sobre estructuras viejas y quebradizas, es una verdad irrefutable hasta en ceramica. Entonces cuando mi terapeuta luego de que le expresara mis dudas, me dijo sin siquiera parpadear "destrúyelo", no me sonó tan raro como uno podría esperarse.
Sería un millón de veces más facil hacer posible eso que tanto se repite, "empecemos de cero", hagamos cara limpia, borremos la hoja, fingamos demencia de las decacas que llevamos en la tierra y a partir de la cuenta de tres...todo sera como nuevo. Eso no pasa nunca, y la gente que te dice "nosotros dejamos todo y empezamos de cero" se mienten a si mismas en su propio proceso de reconstrucción, durante el cual ya contaban con la sabiduría del fracaso previo.
Pero no funciona así y aquí estamos. Ni siquiera es lo mismo poner una cerca y construir en el terreno de al lado, porque donde asomes la cabeza tendrás las ruinas abandonadas arruinando tu precioso paisaje, que en vez de darte el mensaje de superación, te recuerdan la imagen misma del abandono y la resignación.
¿Y que tan difícil puede ser ? En principio muy costoso pienso, mientras recuerdo tantos edificios y casas hermosas que habitan diferentes partes de la ciudad, que presas del paso de los años y las partidas de sus ocupantes, permanecen cerradas deteriorandose, olvidadas a la espera de la definición de los herederos.
"Es que nadie se quiere hacer cargo, es mucha plata y mucho laburo el que hay que ponerle encima, es más facil venderlo y que el próximo haga ese trabajo"
Y así podemos estar toda la vida. No, así podemos estar más de una vida, podemos estar generaciones y generaciones pasandonos un problema los unos a los otros, pensando que el siguiente ya lo va a arreglar.
Sin embargo yo no puedo empezar desde cero a construir vínculos que empezaron antes siquiera de que yo pudiera armar una oracion, y me siento un tanto estúpido ante mí mismo poniendo un empapelado nuevo sobre grietas cada vez más gruesas y luego quejandome sobre como las cosas no mejoran.
Me escucho como un delirante al hablar de inaugurar un segundo piso y construir terrazas con flores sobre un edificio que cada vez que cae un mal tiempo, se filtra hasta la esperanza.
Destrúyelo. ¿Qué hará falta? ¿Serán necesarias grandes máquinas que tiren abajo las columnas, o yo mismo con una maza seré suficiente para reducir a escombros todo esto?
"Algo bueno debe haber". Recuerdo la consigna mientras busco a conciencia y con mucha dificultad entre las paredes. Las repaso con la mano haciendo más minuciosa la búsqueda hasta el mínimo detalle. Porque en realidad la parte más dificl es ésta ¿no? saber qué te sirve y qué no, para lo que queres construir luego. Saber cuáles de estos escombros son buenos y pueden formar parte de las nuevas estructuras.
Nadie construye pensando en demoler a los pocos años, asique cada cosa que levante debo ser cien por ciento sincero conmigo mismo en que es algo que yo quiero conservar, y asi también con todo aquello que decida tirar, porque una vez pasado a la basura no lo voy a volver a juntar.
La columna de los roles esta mal echa desde su base, se ve que ha aguantado por generaciones a costilla de la buena voluntad para callar de algunos de sus personajes, pero los revoques más nuevos tienen aún robados algunos rizos rubios de mi infancia, y una capa más abajo puedo ver una hilera de aviones y autitos. Esta columna ya no sostiene, ni va a sostener nada nunca más.
Otras tres paredes gruesas de hormigon tambien se van, entre su aislamiento sonoro se quedaban atrapados siempre los llantos, los golpes y todas las palabras. Ni siquiera eran bonitas, pero alguien hace mucho tiempo se comió el cuento de que daban seguridad.
Hay más de tres bibliotecas repletas de manuales de violencias obsoletas, que ni por su antiguedad valen algo en papel para reciclar. No las voy a quemar por miedo a que mediante el humo lleguen a intoxicar otras gargantas u otros pulmones, a todos los cortare en pequeños pedacitos y los enterrare, para que los gusanos desagan su celulosa en abono y en la tierra se vuelva a transmutar.
Algo bueno debe haber. La pintura se nota era hermosa, y así vive en mis recuerdos, pero era una capa demasiado superficial para por si sola sostener toda la fachada.
Destrúyelo. Y vuelo por los aires las ventanas, que en lugar de vidrios trasnparentes los tenía polarizados, así jamás podías saber lo que estaba ocurriendo adentro. Se terminaron con ellas los secretos permanentemente guardados con verguenza por sus ocupantes.
Algo bueno debe haber. Miro y ya no queda casi nada útil, porque aunque no todas las cosas se hayan empezado a construir mal, todo lo que siguió erosiono los buenos materiales, y los esfuerzos posteriores fueron para tratar inutilmente de disimular las partes quebradas. Ese trabajo no sirve, tambien hay que tirarlo y empezar de nuevo.
Ya solo queda la puerta. No me gustan las puertas y quizas eso se deba al recuerdo de esta. Pero junto a ella veo una de esas antiguas y muy típicas placas de hierro que llevaban el nombre y la profesión de sus ocupantes.
En su oxidado y polvoriento relieve aún conserva su nombre.
Ya lo recuerdo. Si, si hay algo bueno, y lo suficientemente bueno para que lo pueda usar para construir con ello algo mucho mejor,aquí mismo, sobre estos escombros.
El nombre de mi abuelo era Luis y a su hijo, mi padre,también nombró Luis. Yo me llamo Loui que es la version no binaria de ese nombre, porque conciente o no, yo sé que ésta estructura en ruinas lleva tambien mi nombre y aunque no la haya escoguido, fue un día mi hogar.
Porque del polvo venimos y desde estos escombros volveremos. Destrúyelo, con confianza, que desde el mismo nombre lo reconstruiremos.

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