¿De donde sos? La ruta del jueves
- ¿y vos de donde sos?- me pregunta el remisero sin mover sus ojos de la ruta.
Es una pregunta que me hacen muy seguido y siempre me resulta muy curiosa. Porque con la misma oracion pueden estar preguntandome desde donde vengo, donde vivo, donde nací o ,a lo que a mi más me suena, a donde pertenezco.
Soy del verbo "ser", soy nacido en Resistencia, Chaco y soy un poco su cultura, su historia y sobre todo sus horarios. Soy más del campo aunque me crie técnicamente en la ciudad, solo que en aquellas zonas apartadas, aún en desarrollo que tenian más zanjas con renacuajos que alumbrado público.
Soy más de andar descalzo aunque mi madre haya batallado toda mi vida para que use al menos ojotas. Soy de los domingos que se almuerza en familia, con los tíos, los primos y todo el que venga. Las siestas colgados con los primos en el árbol, bajando Ñangapiri, pomelos, limones o moras según la estación del año. Soy de los patios con tierra y olor a bizcochuelo de la abuela. Soy más del olor a perro sucio pero feliz.
Pero el remisero no quiere saber en realidad nada de eso, solo quiere sacar un breve diálogo antes de continuar nuestro improvisado viaje, para hacerlo quizás desde su percepción menos incómodo. Aunque a mí no me incomodan los silencios.
-de acá, Corrientes capital nomas- le respondo sencillo y en realidad no es mentira. Porque más allá de que he vivido aquí los últimos 15 años, y es lo que figura en mi dni, soy también de las costumbres y dichos que herede de mis abuelas correntinas. Soy sus leyendas y sus creencias. Soy del sentimiento hermano que comparten sus habitantes y su música tan característica y difícil de entender desde afuera. Sus carnavales, su alegría y tragedias. Mucho de lo que soy es herencia de un avío de personas que nunca conocí.
La ruta se abre más allá de lo que nos alcanza la vista y las luces del auto. Casi como una maldición predicha el colectivo que debía recogerme en Empedrado y devolverme a la capital no pasó. Y aquí estamo los dos protagonistas circunstanciales de esta anécdota.
No tengo suerte en los viajes que involucran colectivos que se supone deben rejerme desde la gruta de una virgen. Y sin embargo no puedo evitar notar que desde el espejo del remisero cuelga una imagen de Santa Rita, mi santa. Las razones que me llevaron a que lo sea son muy largas pero no puedo negar que siempre que todo me abandona, de alguna forma aparece ella.
"La santa de las causas imposibles". Obvio no podía ser otra.
Nos vamos adentrando en la penumbra cada vez más solitaria que me alejan del sitio de mi más reciente epifanía y me acercan más a la dura realidad.
"Causas Imposibles " pienso mientras no puedo evitar acordarme del Oliver. Si había una causa imposible era él, un cachorro pelado y desnutrido que encontramos de milagro en medio de la ruta embarrada, y que once años después me acaba de avisar mamá por teléfono, se despide de nosotros sin previo aviso, todo gordo, y con olor a perro sucio pero feliz.
¿De donde sos? Él era correntino y se murió chaqueño.
Contemplo la noche a travws del vidrio mientras mi mente se repite ¿A donde será que pertenezco?

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